jueves, 24 de febrero de 2011

GRACIAS A ALBA DOY CLASES DE KARATE

Cuando supe que iba a ser padre, soñaba con enseñar a mi hij@ mi gran pasión, Artes Marciales. Aunque también soñaba con un futuro, que ya egoístamente yo tenia totalmente organizado (que ignorante)

            Llego la tarde de un 13 de septiembre de 2007,  de un día un poco lluvioso, y Alba ya estaba preparada para salir. Pero el que no estaba preparado era yo para la sorpresa que me traía, y cuando digo sorpresa lo digo en el mejor sentido de la palabra. El pediatra del hospital me comunico que mi niña era síndrome de down, no supe como digerir eso, y tuve unas sensaciones muy contradictorias, ya que sentía un rechazo hacia mi hija (del que me avergüenzo), pero también sentía que la quería con todo mi alma.

            Al día siguiente ya un poco mas tranquilo, pensaba que yo no podría hacer las cosas que hace cualquier padre con sus hijos. Pero muy pronto empecé a descubrir que mi niña era una niña muy normal, con sus limitaciones y sus discapacidades pero también con sus posibilidades. Al fin y al cabo todos tenemos discapacidades y capacidades, lo que si es diferente es que muchas personas no exteriorizan sus discapacidades, y las personas con síndrome down si.

            Al descubrir que mi niña era una niña normal, comenzó a rondar la idea de enseñarle artes marciales, pero ya no lo quería a hacer a ella sola de manera individual, ya que eso limitaría la parte social que conlleva el trabajo en grupo, así que pensé en hacerlo cuando ella fuera mayor. Pero seguí, pensando en que, para que esperar a que mi hija sea algo más mayor para dar clases cuando puedo hacerlo ahora con otros niños.
           
            Gracias a mi hija he comenzado varias aventuras; entre ellas la de ser padre de una niña down normal, en todos los sentidos, y la de ser profesor de karate de niños. Cosa esta, la de dar clases, nunca imaginada por mi hace un tiempo. Es verdad que la vida guarda sorpresas increíbles que nunca imaginamos. Mi hija con lo pequeña que es me ha enseñado mas cosas de las que seguramente yo le enseñe a ella en toda su vida; pero hay dos cosas que quiero destacar, primero que no pensaba que se podía querer tanto a una persona, y segundo me enseño lo que es un niño down, y ahora visto desde la distancia temporal (un año y medio) tendría diez niñ@s iguales que ella, sin ningún tipo de miedo ni prejuicios, y que no cambiaria a mi niña por nada en el mundo, la quiero tal como es, tanto con sus capacidades como con sus discapacidades.